Formación científica
y tecnológica orientada a la conservación, transformación, control de calidad y desarrollo de productos alimenticios.
La carrera de Ingeniería de
Alimentos forma profesionales competentes y emprendedores; éticos, con conciencia social humanista y medio
ambiental, con sólida formación científica tecnológica en la conservación, transformación y desarrollo de
productos alimenticios para promover la soberanía y seguridad alimentaria para satisfacer las demandas de
la industria, contribuyendo al desarrollo sostenible de la región y del país.
Consolidarnos como una de las
mejores carreras de Ingeniería de Alimentos del país, con acreditación a nivel nacional e internacional
líder en la formación continua de recursos humanos emprendedores, profesionales capaces de generar
soluciones en la industria alimentaria, con reconocimiento nacional e internacional.
El objetivo general de la Carrera de
Ingeniería en Alimentos de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho, es formar profesionales
pertinentes y con compromiso social en la aplicación de los conocimientos científicos y tecnológicos del
área de la biotecnología y ciencia de los alimentos con la finalidad de contribuir al desarrollo
económico y agroindustrial del Departamento y del País.
Los bachilleres que ingresen a estudiar la
carrera de Ingeniería de Alimentos lo harán de acuerdo a una de las siguientes modalidades:
Los estudiantes que estudien Ingeniería de
Alimentos luego de cursar todas las materias del plan de estudios, para graduarse tienen que realizar
las siguientes modalidades.
Consulta el plan
de estudios y el documento de rediseño curricular de Ingeniería de Alimentos.
La carrera de ingeniería de
alimentos cuenta con 8 laboratorios, cada uno especializado en aspectos clave del estudio y desarrollo de
productos alimenticios. Dos laboratorios de secado, uno de parámetros físicos, uno de evaluación sensorial,
uno de microbiología, uno de enología, uno de biotecnología, uno de control de calidad y finalmente un
laboratorio de panadería.
Este laboratorio se centra en la
conservación y prolongación de la vida útil de los productos alimenticios. En la
sección de secado, se utilizan diversas técnicas para reducir la humedad de los alimentos, lo que
previene el crecimiento de microorganismos y reacciones químicas que pueden deteriorarlos. Métodos como
la deshidratación al aire, el secado por calor y la liofilización son
comunes en este tipo de laboratorios. La correcta aplicación de estas técnicas asegura que los alimentos
mantengan su calidad y propiedades nutricionales.
Por otro lado, la sección de
frío se enfoca en la conservación de alimentos a temperaturas bajas.
Utilizando equipos de refrigeración y congelación, este proceso frena el crecimiento bacteriano y ayuda
a mantener la frescura de los productos. La conservación en frío es esencial no solo para la seguridad
alimentaria, sino también para preservar la calidad sensorial y nutricional de los alimentos a lo largo
del tiempo. En conjunto, un laboratorio de secado y frío juega un papel crucial en la industria
alimentaria, optimizando los procesos de conservación y garantizando productos seguros y de alta calidad
para el consumidor.
En este laboratorio se miden y analizan las
características físicas de los alimentos. Aquí se evalúan aspectos como la textura, el color, la
densidad y la viscosidad. Utilizando instrumentos como viscometros y
colorímetros, se obtienen datos precisos que ayudan a entender cómo se comportan los
alimentos en diferentes condiciones. La información recopilada es vital para mejorar la calidad de los
productos, garantizar su seguridad y optimizar procesos de producción.
El laboratorio de evaluación
sensorial es el lugar donde los sentidos se convierten en
herramientas científicas para analizar alimentos. Aquí, se realizan pruebas para
evaluar características como el sabor, aroma, textura y apariencia de los productos.
Grupos de catadores entrenados utilizan sus sentidos para proporcionar retroalimentación objetiva sobre
la calidad de los alimentos. Este tipo de laboratorio es crucial para entender cómo los consumidores
perciben los productos y qué mejoras se pueden hacer.
Aquí se estudian microorganismos,
como bacterias, hongos y levaduras, que pueden afectar la frescura y seguridad de los
productos. Mediante técnicas de cultivo, los científicos aíslan y cuentan estos microorganismos para
identificar posibles contaminaciones.
Además, se realizan pruebas para detectar
patógenos peligrosos que podrían causar enfermedades. La información obtenida no solo ayuda a prevenir
problemas de salud pública, sino que también contribuye al desarrollo de prácticas de producción más
seguras.
En este laboratorio, la ciencia juega un
papel vital en proteger a los consumidores y asegurar que los alimentos sean seguros y deliciosos.
Aquí, se analizan las características físicas
y químicas del vino, como el pH, la acidez, el contenido de azúcares y los niveles de alcohol. Estos
análisis son cruciales para asegurar que cada lote de vino cumpla con los estándares de calidad.
Además, el laboratorio permite a los
estudiantes evaluar el perfil sensorial del vino, analizando su aroma y sabor mediante pruebas de cata.
Esta información ayuda a perfeccionar las técnicas de vinificación y a crear vinos que sean agradables
al paladar del consumidor.
Aquí, se utilizan técnicas
biológicas para mejorar y desarrollar productos alimenticios. Los estudiantes aprenden a
trabajar con microorganismos, enzimas y cultivos celulares para crear nuevos sabores,
mejorar la conservación y aumentar la calidad de los alimentos.
Las prácticas incluyen la
fermentación, la modificación genética y la producción de aditivos
naturales. Todo esto permite entender cómo se pueden aplicar los principios de la biología
para resolver problemas en la industria alimentaria.
Aquí, se realizan pruebas rigurosas para
evaluar la frescura, pureza y composición de los productos alimenticios. Los
estudiantes aprenden a utilizar equipos y técnicas para detectar contaminantes, verificar la
textura, el sabor y otros parámetros físicos y químicos.
A través de análisis sistemáticos, se
garantiza que cada lote de alimentos sea seguro y cumpla con las normativas. Además, el control de
calidad permite identificar áreas de mejora en los procesos de producción.
El laboratorio de panadería
es fundamental en la carrera de ingeniería de alimentos porque permite a los estudiantes explorar los
procesos científicos detrás de la producción del pan y otros productos horneados. En
este espacio, se estudian las propiedades de los ingredientes, como harinas, levaduras y grasas, y cómo
interactúan durante la mezcla, fermentación y cocción.
Los estudiantes realizan experimentos para
optimizar recetas, ajustar tiempos de fermentación y evaluar la calidad del producto final,
incluyendo textura, sabor y apariencia.




























Nuestra Sociedad Científica
Estudiantil tiene las siguientes funciones:
Acceda a la
información institucional del Laboratorio Taller de Alimentos de la Facultad de Ciencias y Tecnología o a su página exclusiva.
