Ciencia Sur • Junio 2018

En un mundo tan cambiante y con tantas transformaciones económicas, sociales, culturales y tecnológicas en el que se desenvuelve la universidad, nos encontramos frente a un conjunto de demandas que nos plantea el entorno social a través de sus instituciones, unidades productivas y población en general.
En esta encrucijada en la que se encuentra Juan Misael Saracho, de la cual la Facultad de Ciencias y Tecnología es un componente importante, estamos atravesando un proceso de mutación, inducido por la sociedad en su conjunto y por la propia academia, proceso lento pero sostenido, que tiene una vertiente interna en el cambio académico para mejorar el proceso de enseñanza aprendizaje y otra externa que le demanda la sociedad a través del requerimiento de profesionales más competitivos, con mayores destrezas, a la vez de un apoyo al proceso productivo y acompañamiento a los cambios socio culturales que vivimos.
Esta mutación en la que nos encontramos, posiblemente tenga su origen en el desbalance que generan las demandas del entorno, que superan ampliamente a la capacidad de respuesta que tiene la Universidad.
La revolución del conocimiento y la información, a la que se suma la vinculación con el entorno, se plantea como un primer reto para la universidad, pues debemos pensar en una universidad inserta productivamente en las fronteras del conocimiento, teniendo como bases fuertes procesos de investigación y transferencia al conjunto de las instituciones que forman su entorno. Al no contar con excesivos recursos, debemos generar un conocimiento en función de su aplicación, que tenga como base un importante grado de utilitarismo y de sensibilidad a las demandas del entorno.
Somos conscientes que estamos frente a gran número de demandas que provienen del cambio de época y de la sociedad misma, pues se concibe que el despegue del proceso de investigación regional va asociado a las demandas regionales, a sus reales potencialidades y a las perspectivas que tenemos en un mundo altamente competitivo, en el cual debemos encontrar nuestros nichos de mercado, donde la información y la generación de nuevos conocimientos crece a una velocidad tal, que resulta imposible que sea asimilado en su totalidad por las personas, siendo la obsolescencia de este conocimiento cada vez más acelerado.
Estos retos han estado generando la creciente acumulación y diversificación de los saberes, y la imperiosa necesidad de aplicarlos a los procesos productivos, han motivado un cambio cultural al interior de la universidad.
Este cambio implica el paso hacia una Sociedad del Conocimiento, en la cual, la información adquiere su verdadero valor en la medida que se aplica a situaciones reales. Este cambio cultural tiene su principal expresión en las alianzas estratégicas que se van generando entre la universidad, el estado en sus distintos niveles y el sector productivo, pues se está dando con mayor vigor la incorporación de capital intelectual generado en los centros de investigación, hacia el sector productivo, como una forma de incrementar su productividad, eficiencia y calidad de sus productos y servicios. Ciencia Sur es una expresión de la búsqueda de esos canales de acercamiento al entorno.

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