LOABLE INICIATIVA DE LA UAJMS

A  un año de haberse promulgado la Ley 348 (Ley Integral para Garantizar a las Mujeres una Vida Libre de Violencia nuestra casa de estudios superiores a la cabeza del señor Rector Ing. Marcelo Hoyos M. tuvo la brillante iniciativa de inaugurar la Oficina de Servicios Integrales de Protección a la Mujer,  decisión que es digna de ponderar pues en estos tiempos donde la cifra de abusos de todo tipo en contra de las mujeres es alarmante ante la mirada indiferente de toda sociedad  y la necesidad de detener esta violencia está  latente en nuestra realidad. Existen diferentes instituciones y agrupaciones de lucha contra la violencia pero: ¿POR QUÉ  LAS CIFRAS DE ABUSOS SON CADA VEZ MÁS GRANDES? Y  LOS CASOS MISMOS DE VIOLENCIA EXTREMA  LLEGAN INCLUSO AL FEMINICIDIO?  Según estadísticas dos de cada tres mujeres son asesinadas en Centroamérica.  En lo que concierne a nuestro país  y según un informe  presentado por el PNUD y  ONU Mujeres,  publicado por el periódico Los Tiempos de Cochabamba el 23 de Noviembre de 2013, Bolivia es el país latinoamericano con el más alto nivel de violencia física contra las mujeres y el segundo (después de Haití) en violencia sexual habiendo sido asesinadas 89 bolivianas en los primeros diez meses del año pasado, cifras que son corroboradas por el CIDEM (Centro de Información y Desarrollo de la Mujer) en La Paz. En el informe del PNUD y ONU Mujeres y haciendo referencia  a la interrogante  de por qué los casos no disminuyen pues si bien agrupaciones en contra de la violencia hay muchas pero las cifras crecen y crecen,  estas instituciones señalan como “nudos críticos” entre otros, la escasa voluntad y apoyos políticos, insuficiente asignación de recursos financieros, altas tasas de rotación en la gestión institucional, culturas institucionales tradicionales, respuesta institucional fragmentada  ( 100 % de planes y estrategias para prevenir y atender estos casos con objetivos definidos pero solo el 58 % considera sanciones), incipiente evaluación de resultados (sólo ocho países  tienen sistemas de monitoreo y evaluación).

“DE LAS PALABRAS A LOS HECHOS” afirmaba enfáticamente un documento publicado por las Naciones Unidas ya en el año 2006 con el fin de poner fin a la violencia en contra de la mujer.  ¿Pero cuánto hemos avanzado en este propósito,  que nos falta para llegar a la meta?  Basta ya de esperar el 25 de noviembre de cada año y  celebrar con algunas actividades el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer” en las que solamente  se pone en evidencia la magnitud de este problema social reportando las cifras alarmantes  y los casos de violencia que cada vez son más crueles  pues  como si nada se reporta el hallazgo de cuerpos de mujeres incluso algunas adolescentes y niñas no solamente con signos de violencia sexual sino también de una brutal tortura y hasta mutilados. El mensaje de este texto pretende  llamar a toda la comunidad universitaria a reflexionar, recordemos que la ONU eligió esta fecha del 25 de Noviembre por un hecho relacionado con América Latina que conmovió al mundo entero cuando en 1960 se cometió el brutal asesinato de las tres hermanas Mirabal por parte del dictador Rafael Leónidas Trujillo. La impunidad,  y coincido con la Defensoría del Pueblo de Bolivia es uno de los principales factores  que promueve la violencia en contra de la mujer puesto que la mayoría de los casos quedan impunes y sin tomar en cuenta todos los casos que no llegan a ser denunciados por temor de las víctimas y es en este punto donde sería bueno emplear estrategias y trabajar para que la oficina de protección a la mujer  tenga la funcionalidad que todos esperamos. Sabemos que, en el caso de la violencia doméstica tanto física como psicológica para toda mujer que sufre este tipo de violencia por sus características, es difícil salir de ese ciclo de violencia sin ayuda externa; creo que primero hay que socializar más la apertura de esta oficina y comenzar trabajando en campañas para concientizar a las mujeres víctimas de esta violencia, que sepan que no están solas, levantar su autoestima con el fin de lograr que rompan ese ciclo y denuncien a los agresores. Se podría tal vez trabajar con los estudiantes de último año de la carrera de Psicología para identificar víctimas de esta violencia en los sectores más vulnerables como prácticas en fin, los profesionales que conforman el equipo de psicología serían los más indicados para buscar estrategias  para “prevenir”   y,  como está estipulado en la misma ley 348, establecer mecanismos, medidas y políticas para luchar contra la violencia. Es tiempo de unir esfuerzos pues se dice que una sociedad que permite estos actos es una sociedad injusta, no solidaria. Nos unamos toda la comunidad de Juan Misael Saracho para coadyuvar en la medida de nuestras posibilidades con el equipo de profesionales comprometidos con este noble propósito.

Por: Estela T. Ríos Miranda

DOCENTE FACULTAD DE HUMANIDADES

 

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